lunes, 30 de abril de 2012

Mi peculiar All-Star


Todos los años al acabar la temporada regular, la NBA hace una pausa en su rutina para jugar el partido de las estrellas, el All-Star. Yo voy a hacer lo mismo, es decir, una pausa indefinida en mi rutina de estudio. No quiero comparar la NBA con algo jocoso. No, esto es algo serio, es el momento del All-Star. ¿Y qué aficionado dejaría pasar la oportunidad de elaborar su propio All-Star?

Este servidor, no. Así que, sin más preámbulos, aquí tienen mi All-Star particular:



- Juan Carlos I, de España

- Mariano Rajoy, de España

- Diego Armando Maradona, de Argentina

- Muamar el Gadafi, de Libia

- Silvio Berlusconi, de Italia

- Vladimir Putin, de Rusia

- Adolf Hitler, de Alemania

- Hugo Chavez, de Venezuela


Ups, se me había olvidado advertir que la inclusión en mi equipo no se basa en el criterio habitual de aptitud. El equipo esta formado por personas a las que invitaría para echar una partida de póker en mi terraza. Da igual si ya han fallecido.
Como lógicamente en una partida de póker no puede haber 20 jugadores he tenido que reducir el número. Además en mi terraza no caben más de 10 personas, por lo que 8 es un buen numero, y, teniendo en cuenta que es mi terraza y mi equipo, hay un asiento reservado para mi. Me da pena por los grandísimos a los que he tenido que excluir.


Juan Carlos I es el primero seleccionado. Todo grupo necesita a alguien que proteste por posibles maniobras o comentarios sucios. También viene bien que cuente historietas chistosas del pasado y que suelte comentarios agudos sobre la vida. La verdadera habilidad de Juancar es hacer todo lo dicho antes de una manera en la que todos rían y haya buen rollo, aunque sean errores propios de gran magnitud. También tendría que traer cerveza, aunque todos conocemos su manía de gorronear. Y no me importa lo gracioso que sea; o trae por lo menos una caja de seis o no le dejo entrar.
 Juancar reprendiendo a Chávez por hacer trampas.
Rajoy parece una elección poco lógica por ser un tipo que aún no ha demostrado nada y por haber perdido 2 elecciones generales, pero me gusta su estilo y potencial. No me gusta su charlatanería ni sus gallegas indecisiones  y dudo de que pudiésemos charlar sobre nuestros diferentes gustos amorosaos pero creo que podríamos coexistir tan ricamente en una mesa de póker. Además, tengo el presentimiento de que el póker, como muchas otras cosas, se le da fatal y toda buena partida de cartas necesita un jugador malo.
"Pero Mariano, ¿cómo se te ocurre apostar España con sólo pareja de 2?"


Por todos es sabido la pasión que tiene Maradona por consumir drogas de mucho peor tipo que la marihuana. No quiero defender su comportamiento, pero unas cuantas alucinaciones podrían venir bien en una partida de póquer.
Maradona "desayunando".

 
Muamar el Gadafi parece ser un tío agradable, amigo de sus amigos y culto. Vamos, Muamar es el acompañante que todos deseariamos tener en una isla desierta. Encima tenemos en común inquietudes deportivas. Siguiendo esta lógica, creo que podríamos mantener una maravillosa conversación después de plantarnos y ver cómo Juancar le grita a Rajoy por tirarse un mal farol.
  Alguien que lee no puede ser malo.


Elijo también a Berlusconi porque, si viene, cabe la posibilidad de que le acompañen Ruby Robacorazones y el resto de su corte de concubinas menores. No nos podemos olvidar de la viagra en cantidades industriales. No hace falta decir nada más.
Silvio y su niet... amante.


Vladimir Putin es un político frio, maquiavélico y estoico, lo que me lleva a creer que será un estoico jugador de póker y eso le vendría bien a nuestra partida. Necesitamos un jugador serio para compensar las payasadas de Juancar y los comentarios de Maradona sobre salamandras de doce patas correteando por las paredes.
Putin alegre.


A Adolf Hitler le elegiría para jugar porque me pidió que le agregase como amigo en el Facebook. Si hay una forma de conquistarme, es una solicitud de amistad acompañada de un comentario gracioso. De hecho, es posible que hasta le deje una cama libre.
Se ve que Hitler tiene un gran sentido del humor.


¿Y Hugo Chávez? Bueno, todo grupo de tíos necesita un bufón gordinflón y simpático.

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